Jaume Dalmau Llibre

Jaume Dalmau (1883-1946) va ser alcalde de Calella l’any 1923, dels anys 1925 a 1929, l’any 1930 i finalment l’any 1939, dins d’una comissió gestora. La seva actitud compassiva cap als vençuts de la guerra civil va fer que fos cessat a finals del mateix any 39, tot i el prestigi que tenia entre els ciutadans.


Jaume Dalmau i Llibre era el fill del fabricant de gènere de punt Jaume Dalmau, impulsor amb el seu soci, Joan Prat, de la fàbrica Prat i Dalmau; situada al carrer de Jovara, 324, cantonada amb Indústria. Quan posteriorment la fàbrica va ser venuda a la firma Vilaró-Llobet, Jaume Dalmau hi va continuar treballant com a especialista mecànic.
Jaume Dalmau es va casar amb Mercè González, una barcelonina que passava temporades a Calella. El matrimoni va tenir cinc filles i un fill i es van establir en un estanc al carrer de l’Església, i després al carrer de Jovara  fins que es van traslladar a la finca dels carrers de Sant Pere amb Jovara.


Conservador moderat, va ser l’alcalde que durant la Dictadura de Primo de Rivera va desenvolupar tot un seguit d’importants millores a la ciutat. Durant el seu mandat es va construir l’edifici dels mestres del Grup Escolar, l’escorxador i el mercat municipals, la biblioteca Costa i Fornaguera, es va portar a terme la pavimentació de diversos carrers, es va finalitzar la totalitat de la xarxa de clavegueram iniciada per governs anteriors, es va construir la balustrada del passeig de Mar i es va comprar la finca de Can Pelayo per destinar-la a parc municipal.
Amb el suport d’altres industrials i afavorit per un període de bonança econòmica va saber transformar la ciutat en una realitat moderna, millorant els serveis i l’urbanisme, amb Jeroni Martorell com a arquitecte municipal.

Donem veu  al passat amb aquests extractes recollits a la Memoria de la labor administrativa (1925 1929) de l’Ajuntament de Calella:


Urbanización del Paseo Marítimo o de José Canalejas
Está en la memoria de todos que nuestro Paseo de Mar, justo orgullo de la población calellense, era un baldón de ignominia para la ciudad, consintiéndose se convirtiera en depósito general de basuras, perdiendo el aspecto de paseo y sitio de distinción, exhibición y reposo.Entendió la Corporación un deber, poner fin por dignidad ciudadana a esta anomalía, determinando la construcción de una balaustrada y escalinatas de acceso a la playa, con lo cual además de ganar, en amplitud un nuevo cuerpo de paseo, y no poco su embellecimiento de conjunto, se ha conseguido corregir, por propia estima del vecindario, la menor infracción urbana que antes con tanta frecuencia ocurría.


Matadero Municipal
No tenía nuestra población matadero público, pues hacía las veces de tal un reducido inmueble, que no solamente carecía de la menor condición higiénica, sino que incluso ofrecía inminente peligro de una general infección pues sin canalización de aguas sucias y sitio apropósito para estercolero, se operaba sobre el contiguo inmediato terreno, la descomposición lenta de las aguas sucias y residuos inaprovechables.


Mercado de Abastos
Ha sido también objeto de atención, la necesidad de edificar una plaza mercado, con objeto de evitar el servicio anormal de la venta libre y ambulante, y poder disponer de un buen control y regularidad en el prcio de venta de los artículos; el más eficaz servicio de inspección sanitaria; y un mayor y más fácil campo de aprovisionamiento.


Casa-Habitación para los señores Maestros
Además de creerlo un deber moral y de imperiosa necesidad, el procurar conveniente alojamiento doméstico a los señores Maestros de las Escuelas Nacionales, tanto por su categoría social, como por el honor que merecen las personas a quienes se confía la formación de las generaciones futuras, entendimos que era medida de buena administración continuar el edificio con carácter preferente, ya que con ello se evitaba la continuación de unos pagos por concepto de alquileres, a los cuales vienen obligados todos los Ayuntamientos, cuando carecen de edificios propios y adecuados, para cuidar de esta atención.

Parques y Jardines
No ha descuidado el Ayuntamiento este factor de recreo, higiene y belleza. Ha convertido en realidad lo que ha sido siempre ensueño de nuestra generación; la compra del bosque, huerta y casa, de la finca conocida por “Can Pelayo”, para convertirla oportunamente en parque municipal, acabando con la pesadilla de que algún día pudiera desaparecer este emporio de salud y complacencia de los calellenses.





Fonts consultades:
Memoria de la labor administrativa (1925 1929). Ayuntamiento constitucional de la ciudad de Calella.
Badalló i Cabutí, Àngel. Personatges calellencs. Grup Pa, Vi i Moltó, 1998.

Fotografies cedides per Antoni Borràs Dalmau
Amb la col·laboració del Museu-Arxiu Municipal de Calella Josep M. Codina i Bagué

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